domingo, 20 de octubre de 2013

Un atrapasueños o cazador de sueños es un adminículo hecho a mano, cuya base es un aro fabricado tradicionalmente con madera de sauce, con una red floja en su interior y decorado con diversos objetos (comúnmente plumas). Según la creencia popular, su función consiste en filtrar los sueños de las personas, dejando pasar sólo los sueños y visiones positivas; los sueños que no recuerdas son los que bajan lentamente por las plumas. Las pesadillas se quedan atrapadas en la cuenta (piedra) y a la mañana siguiente se queman con la luz del día para que no se cumplan.

Historia

Los atrapasueños se originaron en la nación nativa norteamericana de Ojibwa. Durante el movimiento Pan-Indio en la década de los 60 y 70 fueron adoptados por los nativos norteamericanos de diferentes pueblos. Incluso, llegaron a ser vistos como un símbolo de identificación de la cultura nativa, sin embargo, otros nativos norteamericanos los consideran como algo chabacano y muy comercial, al ser hechos y comercializados por extraños sin mayor consciencia sobre su funcionamiento.
Tradicionalmente, los Ojibwa construían los atrapasueños atando hebras alrededor de una argolla circular o con forma de lágrima, resultando una red similar a una telaraña.
El atrapasueños, colgado sobre la cabecera de la cama, es usado a menudo como un hechizo para proteger a los niños de las pesadillas y de las visiones malignas. Los Ojibwa creían que un atrapasueños filtraba los sueños de las personas, de manera que los "buenos sueños" pasaban por el centro hacia la persona que duerme mientras que los "malos sueños" eran capturados por la malla y se desvanecían con el primer rayo de luz del amanecer.
El también llamado "cazador de sueños" se hizo muy popular fuera del pueblo Ojibwa y de las tribus panindígenas. En la actualidad, son fabricados, exhibidos y vendidos por algunos individuos y grupos artesanos de todo el mundo, muy pocos de los cuales siguen el proceso de energización tradicional de este adminículo.

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